En esta historia contaré las veces que te llamaba solo y triste pero nunca estabas,
nunca estabas, como bien dice India Martínez en una de sus melancólicas canciones.
Que yo sé que es difícil hacer algo si no lo sientes,
pero no haber creado una ilusión inolvidable dentro de mi ser,
una sueño, algo incapaz de ser, algo inolvidable de lo que fue,
de lo que podría haber sido,
pero de lo que nunca fue...
Pero sin lugar a dudas me duele estar así, a fin de cuentas me convierto en varios "soy" buscando una salida en este callejón que grita ayuda,
soy el obseso, el que se ilusiona, el que no para de pensarte, el que te quiere,
pero pierde el tiempo pensando que volverás...
Insisto en que me busques, en que me vuelvas a buscar...
o quizás en que nunca más existas y no me vuelvas a mirar.
Tú mirada, mi sonrisa nerviosa.
Mis abrazos, tus besos.
Tú tranquilidad, mi nerviosismo.
Tan sólo pienso escribirte porque eres lo único que me va a inspirar en mucho tiempo,
no te queda otra, prepárate, irá para largo,
estarás cansado, pero soy como un niño chico cuando no tiene juguetes,
sin los que pasar el tiempo, sin los que poder reír ni pasarlo genial.
Lo siento, pero sólo hazme el favor de que cuando pienses en mí,
pienses en que te quise como nadie,
que estuve ahí para todo y que aunque ya no me tengas, estoy a tu lado.
Sólo hazme el favor de que cuando pienses en mí te salga una sonrisa alegre y bonita,
de esas por las que daría todo...
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