Hoy,
un bonito día, mañana no lo sé pero lo que tengo claro es que
volví a recobrar la vida...
Su
forma de mirarme, su sonrísa nerviosa, esos abrazos incomparables y
sus besos...sus besos de sabor a menta con un toque de un te
quiero.
Y
aunque pareciera mentira me dí cuenta de que al macho alfa, a la
rebeldía en persona y aquel por el que lloré y creé un océano de
lágrimas era todo un engaño y tampoco le quería, solo era
fantasía, dosis de un soñador empedernido que buscaba ser
querido...
Merecia
la pena arriesgar y ver la realidad a pesar de haber sido un engaño;
si esa sonrísa te prometo que la cuidaré y no dejaré que otro me
la quite, esta vez seré yo quién te lleve a mi cama...o ¿no
quieres?
La
cama me estaba llamando, creo que ya es mi hora, me hago mayor y no
quiero que sea sin tí.
En
tan solo dos semanas descubrí que lo bueno tardaba en llegar, que
había alguien que te esperaba y estaba creado para tí, ese alguien
que elejiría unas mil veces o quizás infinitas veces, esa persona
con la que hablar era desahogarse y quererle más, la
tranquilidad y la paz, serenidad y sensualidad.
Hoy
no me iré a dormir sin haberle pedido a mis angeles las gracias por
haber aparecido, que tan solo espero soñar contigo y poder mostrarte
posteriormente que quiero estar contigo.
Hoy
por mí, mañana por tí y después los dos, te quiero es poco y dar
las gracias se queda corto.