jueves, 28 de julio de 2016

Hasta que te pase.

Ya han pasado varios meses, varios meses, sí, muchos, 
en los que sin lugar a dudas has sido mi mayor deseo.

Aún recuerdo aquel día en el que te conocí,
siendo de otro, deseando que fueras mío.

Me dijeron que sufrías y ahí estaba yo, intentando salvarte de ese dolor,
que unos meses más tardes, yo desarrollaría.

¿Él causante?, la misma persona a la que quise ayudar,
la misma a la que amé, a ti, mi niño.

Y recuerdo los momentos, tus besos, tus sonrisas, en una noche fría...

Más recuerdo aún aquella noche en la que por segunda vez, por fin, te tenía...

Me decías que te abrazara, que como yo nadie lo hacía,
que no te dejara, que tu me extrañabas.

Yo sintiéndote, te rogaba que no me abandonaras,
que me dejaras cerrar los ojos para disfrutar de aquel momento,
sabía que no sería eterno, era la regla de vivir el presente y dejarnos de versos.

Fue lo mejor, sentimientos en tensión y el calor de tus abrazos,
acompañado de tu respiración serena y tranquila, de tu ternura, de tu poesía.

La poesía se convirtió en noche, una noche de en sueños, 
en las que sonaron las campanas, pero claro, por un tiempo limitado.

Por eso empezaba a pensar que era imposible, que todo no encajaba,
me culpaba, te miraba, intentaba convencerme de que todo lo hice mal,
cuando realmente me daba cuenta, de que, lo único que hice mal, 
fue amarte tanto, ya que tú no lo hacías.

Y ya está, se acabó, aquí estoy yo,
recordándote a instantes, necesitándote a momentos, amándote a segundos...

No quiero eso, quiero tenerte, siempre diré lo mismo,
no sabes lo que se siente hasta que te pasa, hasta que te pasa...

pequeño de mis locuras.


No hay comentarios:

Publicar un comentario