Hola, o quizás deba decir adiós, pero que sepas que esta despedida no se trata de ti, se trata del amor.
Y sí, todo llega a un límite en el que o te salvas a ti mismo o te hundes en el barco,
en un barco de esos grandes, que por una pequeña grieta se van a la deriva, como el Titanic.
Y sí, es tiempo de cambiar y dejar las historias de melancolía y amor para otro momento,
convencerme de que no pudo, puede ni podrá ser en este momento.
Y bueno, podría seguir haciendo una lista de los sentimientos que debería olvidar pero me centraré en hablar del más importante, ese sentimiento al que he querido llamar Amolor.
Este sentimiento es el sentimiento que te llevará a la ruina,
ese sentimiento que sin que te des cuenta hace que en todos lados le veas a él,
que imagines una vida a su lado, que desees despertarte junto a sus risas cada mañana y que sueñes acostarte bajo sus besos y abrazos, pues sí, sería la mejor forma de acabar el día.
Siguiendo la línea, este sentimiento te hará volar, volar en el cielo, como un avión.
Todo muy bonito al despegar, emprendiendo una nueva aventura y sintiendo cada vez más.
Después todo se estabilizará, estarás en esa situación en la que ni cuentas con tenerle ni cuentas con dejarle para siempre.
Y para el final, un toque de aterrizaje, agárrate, esta es la parte más dolorosa, la que siempre recordarás, es la parte en la que asumes por dentro lo real, pero tu cerebro imagina lo irreal.
En resumidas cuentas, este sentimiento es la mezcla del amor y el dolor, del fuego y del agua,
de enemigos incomparables que en otro mundo fueros imparables,
de sueños rotos, ilusiones gritando desde el pozo del fondo sin encontrar una salida.
Pero bueno, ha tocado así, el dolor va unido a algo bonito y juro que has sido el indicado para esto.
Adiós, o quizás deba decir Hola, pero que sepas que siempre pensaré en ti, siempre te esperaré...
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