jueves, 5 de agosto de 2021

Te echo de menos.

Cuando te vi la primera vez, jamás me replantee que serías la mejor persona que conocería.

Me encantaste, nos miramos y nos reímos; básicamente hubo conexión.

Me dijiste que te había gustado más de lo que pensabas, y eso ya me daba miedo.

No tenía claro si eras el chico que quería en mi vida.

Tenía miedos, inseguridades, preocupaciones.

Aunque al perderte me he dado cuenta de que sí eras lo que quería.

Me entregué porque al final la vida son dos días y yo quería darte lo mejor de mí.

Pero sin ti, no hubiera sido así porque eres adictivo.

Estoy borracho de ti y no te supero, lo vivimos intensamente.

Te decía que no te fueras nunca, y tú me decías que gracias por estar ahí.

Pero todo acabó, nunca se me olvidará tu mirada aquella última semana.

Nunca se me olvidará tu desesperación de no saber qué hacer.

Jamás olvidaré tu voz entrecortada diciéndome que jamás nadie había hecho todo eso por ti.

Que gracias, nene.

Que gracias por todo.

Jamás voy a olvidar tu sonrisa.

Jamás voy a olvidar tus besos intensos y tu cariño porque nadie me ha tratado así.

Jamás olvidaré aquellas tardes dando un paseo o emborrachándonos.

Ni esa noche llorando porque sería el último instante juntos.

Esa calma que sentía contigo.

Ni olvidaré el día que fui a verte y me besabas con tantas ganas al salir de aquel bar.

Me cogiste de la mano, y el tiempo contigo fue increíble.

Nos entendíamos con la mirada a pesar de nuestro carácter a la defensiva.

Más tarde entendí que ambos teníamos una coraza increíble.

Que nos habían hecho mucho daño.

Pero al final, nos da miedo de que todo marche tan bien.

Y no sé ya qué hacer.

No hay día en el que no piense en ti porque un abrazo tuyo me calmaba.

Jamás te voy a olvidar.

Jamás olvidaré el pozo en el que estamos los dos metidos.

En el que al menos yo estoy metido desde el día en el que decidiste irte.

Porque no hay hora del día en el que no te eche de menos.

Y necesito señales para ver si tú también me echas de menos.

Porque han pasado cinco meses, y no salgo de este pozo sin fondo.

Estoy mal, y estoy roto a pedazos porque yo quería cuidarte siempre.

Y quiero respuestas, no puedo olvidarte.

¿Por qué sabes qué?

Las cosas buenas nunca se olvidan, y yo nunca lo haré contigo cariño.

Yo nunca pienso odiarte para olvidarte ni sustituirte por otro.

Porque sé que me ahogaría en tu recuerdo, que me ahogaría porque nadie es como tú.

Te echo de menos, y eso es una realidad.

Te deseo, te quiero, te anhelo.

Te necesito, A.

Y ojalá puedas ser feliz.

Aunque no me iré sin decirte que para mí la felicidad solamente tiene un dueño.

Y ese, eres tú.




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